Amparo, Duende y #GranadaEduca

Tres o cuatro días atrás, amanecimos en la ciudad de la Alhambra con una noticia terrible: “el Ayuntamiento de Granada quiere suprimir el ciclo 3-6 años de las cuatro escuelas municipales de la Fundación GranadaEduca”. Así, Fernando Egea, concejal de Educación, trataba de echar por tierra uno de los mejores proyectos educativos de la ciudad, con más de treinta años de solera a sus espaldas. Sin más y por las bravas, su plan se ponía en marcha.

Captura de pantalla 2016-02-22 a las 20.36.01Evidentemente, detrás de un proyecto pedagógico tan potente y genial como este, hay mucha historia y muchas caras alegres, y esto iba a provocar una respuesta directa de consternación y lucha de las mismas. Pocas horas después, maestros, maestras, padres, madres, familias, barrios, familias, académicos y otros tantos que hemos disfrutado, aunque sea de soslayo, de su savoir faire, comenzaban a movilizarse para impedir lo que parecía una tremenda locura.

Desde mi experiencia personal os cuento que, hace poco menos de tres años, tuve la inmensa fortuna de realizar las prácticas de la licenciatura de pedagogía en dicha fundación, estando casi todo el periodo formativo en una de sus escuelas, Duende. Allí disfrute de una de esas etapas mágicas en las que todo lo que te rodea te llega adentro y te cambia como persona, y en mi caso, como educador. Yo, totalmente nuevo e inexperto en esto de la educación infantil, recuerdo gozar de cada segundo. La incertidumbre y el desconocimiento me rodeaban, y no hay mejor caldo de cultivo para aprender. A mi cabeza viene sobre todo la imagen de Amparo, una maestra excepcional con un corazón aún más excepcional, una docente que destinaba cada segundo de su ser al hermoso proceso educativo de sus niñas y niños de cuatro años de la clase del Castillo.

Hoy, trastornado por el simple pensar que, desde el desconocimiento de la esfera política, se pueda destruir un proyecto tan necesario como vital, he vuelto al diario de prácticas que hace ya casi mil días escribí para recordar y tener frescas mis sensaciones hacia la escuela y hacia una de sus maestras:

Me gustaría agradecer a Amparo su inquebrantable buen hacer en todo momento, tanto conmigo, siempre cercana, abierta, colaborativa y dispuesta a que mi estancia allí fuera lo más agradable y productiva posible, como con los niños y niñas, con quienes su dedicación es total y absoluta, disfrutando en todo momento de un proceso de aprendizaje divertido y útil, emocional y práctico, sensible y cargado de pedagogía de la buena. En definitiva, hablando claro, una maestra como la copa de un pino, que alberga en su ser y comparte una cantidad de estrategias y recursos que yo jamás había visto en una docente.

Ha sido una experiencia inolvidable y totalmente transformadora, donde he aprendido como nunca, y posiblemente, más a gusto que nunca. Después vuelves a la facultad y te das cuenta de la brecha que existe entre ambas instituciones. Está la Escuela, y a mil años luz, la Universidad, repleta de créditos, cursos y birretes. Si en la primera huele a niño, huele a vida, a juego y a aprendizaje, la segunda rezuma naftalina y powerpoint… ¿Por qué este salto, esta desconexión? ¿Por qué repetir viejos esquemas continuamente que no nos llevan a ninguna parte? ¿Por qué no hay conexión entre el trabajo de investigación de la institución universitaria y la institución escolar? ¿Por qué no bebemos más de su más tierna base? En definitiva, ¿por qué caminar separados cuando ambos queremos llegar al mismo lugar?

Captura de pantalla 2016-02-22 a las 20.38.26Tres años después cojo esta última pregunta, la descontextualizo y la redirijo al señor concejal y a su séquito: ¿quieren ustedes llegar al mismo lugar que nosotros? Les anticipo la respuesta: NO, estoy seguro. Que el PP de Granada quiera sesgar este magnífico proyecto educativo no esconde detrás un motivo económico como muchos piensan, o al menos, no económico al cien por cien. Detrás de este intento de destruir la fundación hay una repulsa clara hacia la metodología que se lleva a cabo en estas escuelas y al paradigma educativo que hay detrás: una forma de entender la infancia libre, creativa, colaborativa, apasionada y crítica. Toda una molestia para quienes buscan el aletargamiento y la sumisión inconsciente de una ciudadanía pasiva, boba y crédula.

La educación de nuestro país, por fortuna, tiene muchos y muchas Amparos en sus aulas, docentes que debemos cuidar y multiplicar, por mucho que la mala política se entrometa con su afán destructor. Y es que, siendo un niño, que se te cruce una Amparo en tu vida, debe ser algo maravilloso.

Hoy, 22 de febrero, ya sea por las presiones políticas de la oposición, por la lucha ciudadana o por ambas, parece ser que han dado marcha atrás al proyecto. Es una buena nueva, pero no debemos dejar de estar alerta, pues ya sabemos de sus intenciones, y está claro que lo van a volver a intentar por todas las formas posibles mientras estén en el poder. Cuidado, estamos aquí.

(Las imágenes de esta entrada fueron realizadas en la Escuela Duende durante los meses de abril y mayo de 2013)

Comments 2

  1. Alejandro.
    Por tu dedicación y preocupación, GRACIAS.
    Como mami de EIM BELEN, me has emocionado y comparto cada una de tus palabras en torno a esta maravilla de escuelas, que tengo el placer de disfrutar por partida doble.
    Como ciudadana de Granada, día a día crece la indignación, de sentir el atropello hacia la educación, por parte de seres con más miedo que escrúpulos, que pretenden destruir este proyecto, sabiendo, que la solución está en sus manos sólo habrían de procurar un poco de DIGNIDAD y una gran dosis de HONESTIDAD al suyo.

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